El fascinante Lobito Isleño de Colombia

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El lobito isleño o (cnemidophorus espeuti), es una pequeña lagartija endémica de Colombia que habita en las islas del archipiélago de San Bernardo en el Mar Caribe.

Este reptil, de brillantes colores, llama la atención por su gran agilidad y rapidez. En este artículo descubriremos todo sobre el lobito isleño: cómo es, dónde vive, qué come y cuáles son sus principales amenazas.

Características Físicas

El lobito isleño es una lagartija de pequeño tamaño que rara vez supera los 5 cm de longitud. Su cuerpo es estilizado y sus patas, largas y delgadas, perfectas para moverse velozmente por la arena.

Destacan los brillantes colores y diseños de su piel. Suele ser pardo grisáceo o amarillento, con manchas oscuras distribuidas por el dorso y los costados. El vientre es blanquecino.

Los machos, más vistosos, presentan durante el celo una garganta naranja o rojiza, y la cola azul cobaltica. Esta llamativa coloración tiene la función de atraer a las hembras.

lobito isleño

Hábitat y Distribución

El lobito isleño es una especie endémica de Colombia, es decir, solo se encuentra en este país.

Habita exclusivamente en el archipiélago de San Bernardo, situado en el Mar Caribe frente a las costas del departamento de Bolívar.

Vive en los arenales y dunas de las islas, un entorno muy frágil y amenazado por la urbanización turística. Suele encontrar refugio bajo rocas y en grietas del suelo.

Alimentación

El lobito isleño es un lagarto carnívoro que se alimenta de pequeños invertebrados como insectos, arañas o ciempiés que atrapa activamente.

Su delgado y aerodinámico cuerpo le permite moverse ágilmente en persecución de las presas.

Gracias a su gran velocidad, es capaz de atrapar incluso insectos voladores como moscas o mosquitos.

reptil lobito isleño

Reproducción

La reproducción tiene lugar durante la época de lluvias. Los machos luchan por el territorio y por la atención de las hembras mediante vistosas exhibiciones y persecuciones.

Tras el apareamiento, las hembras cavan un hoyo en la arena donde depositan entre 2 y 6 huevos.

La incubación dura aproximadamente dos meses, tras los cuales nacen las pequeñas lagartijas que, a las pocas horas, ya son capaces de valerse por sí mismas.

Estado de Conservación

El Lobito Isleño se encuentra actualmente en peligro de extinción, según la categorización de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Las principales amenazas que enfrenta la especie son:

Pérdida y fragmentación del hábitat: La destrucción de su hábitat natural debido a la expansión urbana, la agricultura, la ganadería y la construcción de infraestructura vial son las principales causas del declive del Lobito Isleño.

Depredación por especies introducidas: La introducción de gatos, perros y mangostas ha tenido un impacto significativo en las poblaciones de Lobito Isleño, especialmente en las islas donde no hay depredadores naturales.

Enfermedades: Se han detectado enfermedades en poblaciones de Lobito Isleño, como la micosis cutánea y la enfermedad de Newcastle, que pueden ser transmitidas por aves de corral y otras especies domésticas.

Comercio ilegal: Aunque está prohibido, el comercio ilegal de Lobito Isleño como mascota aún representa una amenaza para la especie.

Curiosidades del Lobito Isleño

1. Hábitat único: El Lobito Isleño es endémico de las Islas del Rosario y San Bernardo, en el archipiélago de San Andrés y Providencia, Colombia. No se encuentra en ninguna otra parte del mundo.

2. Cola prensil: La cola del Lobito Isleño es prensil, lo que le permite agarrarse a ramas y troncos para trepar y escapar de depredadores.

3. Autotomía: Al igual que otras lagartijas, el Lobito Isleño puede desprenderse de su cola como mecanismo de defensa. La cola luego se regenera.

4. Reproducción: Las hembras del Lobito Isleño ponen de 2 a 5 huevos por nidada. Los huevos eclosionan después de aproximadamente 60 días.

5. Dieta: El Lobito Isleño es un animal insectívoro, es decir, que se alimenta principalmente de insectos. También come otros invertebrados, como arañas y escorpiones.

6. Comportamiento: El Lobito Isleño es un animal diurno, es decir, que está activo durante el día. Se esconde en la hojarasca y bajo las piedras durante la noche.

7. Depredadores: Los principales depredadores del Lobito Isleño son las aves rapaces, las serpientes y los gatos introducidos.

8. Importancia ecológica: El Lobito Isleño juega un papel importante en el ecosistema al controlar las poblaciones de insectos.

9. Amenazas: El Lobito Isleño se encuentra en peligro de extinción debido a la pérdida de hábitat, la depredación por especies introducidas y el comercio ilegal.

10. Esfuerzos de conservación: Se están realizando esfuerzos para proteger al Lobito Isleño, como la creación de áreas protegidas, programas de reproducción en cautiverio y campañas de educación ambiental.

11. Un reptil único: El Lobito Isleño es un reptil único y fascinante que merece nuestra atención y protección.

Preguntas Frecuentes

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Preguntas y dudas sobre el Lobito Isleño

El Lobito Isleño se encuentra en peligro de extinción debido a la pérdida y fragmentación de su hábitat, principalmente por la expansión urbana, la agricultura y la ganadería. Además, la depredación por especies introducidas como gatos, perros y mangostas, ha impactado significativamente sus poblaciones.

Se están implementando diversas medidas para proteger al Lobito Isleño, como la creación de áreas protegidas en su hábitat natural, como el Parque Nacional Isla de Salamanca y el Parque Nacional Tayrona. También se están desarrollando programas de reproducción en cautiverio para aumentar las poblaciones y reintroducirlas en su hábitat.

El Lobito Isleño se diferencia de otras lagartijas por ser endémico de las Islas del Rosario y San Bernardo, en Colombia. Además, posee una cola prensil que le permite trepar y escapar de depredadores, y tiene la capacidad de autotomía, desprendiéndose de su cola como mecanismo de defensa.

Si visitas las Islas del Rosario o San Bernardo, puedes ayudar a proteger al Lobito Isleño evitando molestarlos o dañar su hábitat. También puedes apoyar a las organizaciones que trabajan en su conservación, como la Fundación ProAves.

Los mejores lugares para ver un Lobito Isleño en su hábitat natural son:

  • El Parque Nacional Isla de Salamanca en el archipiélago de San Andrés y Providencia.
  • El Parque Nacional Tayrona en la Sierra Nevada de Santa Marta.
  • Las Islas del Rosario en el Mar Caribe colombiano.

Se están realizando diversas investigaciones sobre el Lobito Isleño, como:

  • Estudios sobre su genética y evolución.
  • Monitoreo de sus poblaciones.
  • Investigaciones sobre las enfermedades que lo afectan.
  • Desarrollo de técnicas de reproducción en cautiverio.

Estas investigaciones son fundamentales para comprender mejor la biología del Lobito Isleño y desarrollar estrategias más efectivas para su conservación.

Conclusión

Existen diversas iniciativas para proteger al Lobito Isleño, como:

  • Creación de áreas protegidas: Se han establecido áreas protegidas en algunos de los hábitats más importantes del Lobito Isleño, como el Parque Nacional Isla de Salamanca y el Parque Nacional Tayrona.
  • Programas de reproducción en cautiverio: Se están desarrollando programas de reproducción en cautiverio para aumentar las poblaciones de Lobito Isleño y reintroducirlas en su hábitat natural.
  • Educación ambiental: Se realizan campañas de educación ambiental para informar a la población sobre la importancia de la conservación del Lobito Isleño y su hábitat.

El futuro del Lobito Isleño depende del éxito de las medidas de conservación que se están implementando. Es fundamental continuar con la protección de su hábitat, el control de las especies introducidas, la investigación científica y la educación ambiental para asegurar la supervivencia de esta especie única.

Gabriela Fernández Marín

Gabriela Fernández Marín

Gabriela Fernández Marín es una destacada bióloga ecuatoriana que ha dedicado su vida al estudio de los seres vivos y sus procesos vitales. Nacida y criada en Quito, pero de padres españoles, desde pequeña mostró un gran interés por la naturaleza y los ecosistemas, lo que la llevó a estudiar Biología en la prestigiosa Universidad Central del Ecuador.

Tras completar con honores su licenciatura, Gabriela decidió continuar su formación académica y se trasladó a México, donde cursó un doctorado en Biología en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).